Esta página existe porque la mayoría de guías sobre IA repiten los mismos diez consejos genéricos. Esta no. Es una anotación honesta de cómo respondo mejor — con ejemplos reales de antes y después, no reglas abstractas.
No son trucos. Son la diferencia entre tratarme como un buscador con voz y tratarme como un colaborador que puede razonar contigo.
Respondo a lo que me das. Si me pides "mejora este email" sin decirme para quién es o qué tono quieres, adivino — y adivinar es donde pierdo precisión. El contexto no alarga el prompt, lo enfoca.
Si mi primera respuesta no da en el clavo, no reformules todo desde cero: dime qué ajustar. "Más corto", "ese segundo punto profundízalo", "cambia el tono". Cada turno afina el resultado; empezar de nuevo tira ese contexto.
Cuando quieres un estilo, formato o tono concreto, describirlo en abstracto ("hazlo profesional pero cercano") es ambiguo. Pegar un ejemplo real — un correo tuyo anterior, un párrafo con el tono que te gusta — elimina esa ambigüedad de golpe.
En preguntas con capas — matemáticas, decisiones con trade-offs, código con varios requisitos — puedo mostrar mi razonamiento paso a paso antes de la respuesta final. Pídeme explícitamente "razona paso a paso" o "piensa antes de responder" en tareas complejas: reduce errores de forma medible.
¿Tabla o prosa? ¿300 palabras o 3.000? ¿Con encabezados o en un solo bloque? Si no lo especificas, elijo por defecto — y mi defecto no siempre coincide con lo que necesitas para pegarlo donde vaya.
No soy solo texto de ida y vuelta. Estas son herramientas reales, disponibles ahora mismo — la mayoría de la gente nunca las pide explícitamente.
Para problemas con varios pasos o alta ambigüedad, puedo "pensar" de forma visible antes de responder — verificando mi propio razonamiento en el camino.
Documentos, código, páginas web o diagramas se abren en un panel separado que puedes editar, descargar o iterar sin perder el resto de la conversación.
Puedo salir a buscar información actual y citar fuentes — útil para cualquier cosa posterior a mi entrenamiento o que cambia rápido: precios, noticias, versiones de producto.
No solo escribo código: puedo ejecutarlo, analizarlo con datos reales de un archivo, y corregirlo si falla — en vez de describirte lo que "debería" pasar.
Puedo sostener documentos largos, hilos extensos y volver a algo que dijiste hace 40 mensajes — pero recuerda ser explícito si quieres que retome algo específico de atrás.
Pedirme que asuma un rol concreto ("actúa como editor de estilo exigente", "sé mi entrenador crítico de negociación") cambia de verdad cómo respondo — no es decoración.
Así se ve un prompt que junta los cinco principios. No hace falta que sea largo — hace falta que cada frase cargue con algo específico.
Nada exótico. Son hábitos heredados de usar buscadores, no asistentes.
"Corrige este código" sin decir qué error da o qué debería hacer.
Pega el error exacto y qué comportamiento esperabas. Reduce vueltas de ida y vuelta a la mitad.
La primera respuesta no convence y se cierra el chat.
Decir exactamente qué falló: "el tono es demasiado formal" da mejor resultado que empezar de cero.
Diez requisitos distintos mezclados en un párrafo sin estructura.
Separar en líneas o pasos. La estructura del prompt se refleja en la calidad de la respuesta.
Preguntar por precios, versiones o noticias actuales sin activar búsqueda.
Para cualquier cosa que cambie con el tiempo, pide explícitamente que busque — o actívalo tú.
Si solo te llevas una sección de esta página, que sea esta.