En la madrugada del 26 de abril de 1986, el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil explotó en suelo ucraniano soviético, expulsando material radiactivo sobre gran parte de Europa y obligando a evacuar a más de 300.000 personas. Cuarenta años después, Ucrania conmemora ese aniversario bajo una cruel paradoja: Rusia, heredera del Estado que provocó aquel desastre mediante un experimento ordenado desde Moscú y oculto durante días al mundo, bombardea hoy el mismo país con centenares de drones y misiles. El Ministerio de Exteriores ucraniano declaró esta semana: «El desastre de Chernóbil fue el resultado de un experimento ordenado por Moscú, en violación de los protocolos de seguridad, seguido de mentiras y encubrimientos.» La central, cuyo escudo protector fue parcialmente dañado por misiles rusos el año pasado, sigue siendo el símbolo más agudo de lo que está en juego.
El mayor ataque aéreo del año: 666 drones y misiles rusos arrasan Dnipro. Mueren 7 personas. Un RAF Typhoon derriba por primera vez un dron ruso
Dnipro, noche del 24 al 25 de abril de 2026. Cuatro cadáveres recuperados de un edificio residencial derrumbado. El lugar fue golpeado de nuevo por segunda vez mientras trabajaban los equipos de rescate. (Reuters/Serhii Chalyi · AP)
En la noche del 24 al 25 de abril, las Fuerzas Armadas rusas lanzaron contra Ucrania una andanada de 666 vectores de ataque —47 misiles y 619 drones de los tipos Shahed, Gerbera, Italmas e Iskander-M— en lo que el ISW califica como «el cuarto ataque de más de 500 vehículos en abril de 2026». Es el mayor asalto aéreo registrado desde el inicio de la invasión a gran escala.
La ciudad de Dnipro fue el objetivo principal. Un edificio residencial de cuatro plantas colapsó tras un impacto directo: cuatro cadáveres fueron recuperados de los escombros y al menos 27 personas resultaron heridas. En lo que el alcalde Borys Filatov describió como un «doble toque» deliberado —táctica diseñada para matar a los equipos de rescate—, el mismo edificio fue atacado de nuevo a plena luz del día mientras los servicios de emergencia trabajaban entre los restos. El segundo golpe mató a otra persona e hirió a siete más. En total, siete muertos y más de 57 heridos en todo el país.
Las defensas aéreas ucranianas derribaron 580 drones y 30 misiles —más del 90% de los vectores—, pero 13 misiles y 36 drones impactaron en 23 localidades. Kharkiv, Chernihiv, Sumy, Odesa y el área de Kiev también recibieron impactos. Fragmentos de drones cayeron en Galați, Rumanía —un país miembro de la OTAN—, obligando a evacuar a más de 200 personas.
Cada ataque como este debe recordar a nuestros socios que la situación exige una acción inmediata y firme: el refuerzo urgente de nuestras defensas aéreas.
El acontecimiento más significativo para la Alianza Atlántica fue la confirmación oficial de que un Eurofighter Typhoon FGR4 de la Royal Air Force, desplegado desde Rumanía, derribó un dron ruso —el primero abatido confirmadamente por una aeronave de la OTAN sobre el teatro de operaciones ucraniano. El MoD británico matizó que el avión respondió a la amenaza sobre espacio aéreo de Rumanía, pero el precedente es de un alcance estratégico sin precedentes desde el inicio del conflicto.
Simultáneamente, fuentes del Estado Mayor ucraniano confirmaron que drones ucranianos alcanzaron Yekaterinburg y Chelyabinsk —en los Urales, a 1.600-1.700 kilómetros de la frontera internacional— marcando el ataque de mayor profundidad en territorio ruso desde el inicio de la guerra. El general Artem Zhoga, representante presidencial para el Distrito Federal de los Urales, reconoció públicamente que «los Urales se han vuelto vulnerables a los ataques ucranianos».
Fuentes verificadas: Reuters (25 abr.), Euronews (25 abr.), ISW / Daily Kos War Report (25 abr.), Ukrinform (25–26 abr.), BBC, The Star (25 abr.)